Visitando uno de los laboratorios del Grupo GDA y observando la tecnología que ya se está usando para obtener las muestras y procesarlas en sus laboratorios, me vino a la mente saber cómo habrá sido este proceso de diagnóstico en la antigüedad.

Los médicos más antiguos elaboraron diagnósticos y tratamientos recomendados basándose principalmente en la observación de los síntomas clínicos.

Vaya, estamos hablando del antiguo Egipto y Mesopotamia.

La palpación y la anastomosis ya se comenzaban a usar. Los médicos fueron capaces de describir las disfunciones del tracto digestivo, el corazón y la circulación, el hígado y el bazo y los trastornos menstruales.

Desafortunadamente, esta medicina empírica estaba reservada para la nobleza y para los ricos.

Otros métodos de diagnóstico, menos que científicos utilizados en las clases media y baja incluían la adivinación a través del sacrificio ritual para predecir el resultado de la enfermedad.

Los médicos antiguos también comenzaron la práctica de examinar muestras de pacientes.

La prueba más antigua conocida sobre fluidos corporales se hizo en orina en la antigüedad (antes del 400 aC). La orina se derramaba en el suelo y se observaba para ver si atraía a los insectos.

Si lo hacía a los pacientes se les diagnosticaba con forúnculos.

Los antiguos griegos también vieron el valor de examinar los fluidos corporales para predecir la enfermedad.

Alrededor del año 300 aC, Hipócrates promovió el uso de la mente y los sentidos como herramientas de diagnóstico, un principio que jugó un papel importante en su reputación como el “padre de la medicina”.

La doctrina hipocrática central de la patología inhumana atribuyó todas las enfermedades a los trastornos de los fluidos del cuerpo.

Para obtener una imagen clara de la enfermedad, Hipócrates presentó un protocolo de diagnóstico que incluía probar la orina del paciente, escuchar los pulmones y observar el color de la piel y otras apariencias externas.

Más allá de eso, el médico debía “entender al paciente como un individuo”.

Hipócrates relacionó la aparición de burbujas en la superficie de las muestras de orina con la enfermedad renal y la enfermedad crónica.

Healso también relacionó ciertos sedimentos de orina, sangre y pus con la enfermedad.

La primera descripción de la hematuria o la presencia de sangre en la orina surgió alrededor de 50 aC y se atribuyó a la insuficiencia de la función de los riñones para filtrar la sangre.

Más tarde (hacia el 180 dC), Galeno (131-201 dC), reconocido como el fundador de la fisiología experimental, creó un sistema de patología que combinaba las teorías humorales de Hipócrates con la teoría pitagórica, que sostenía que los cuatro elementos (tierra, aire, fuego y agua), correspondieron a varias combinaciones de las cualidades fisiológicas de seco, frío y húmedo.

Estas combinaciones de características fisiológicas correspondían aproximadamente a los cuatro humores del cuerpo humano:

·         caliente + húmedo = sangre;

·         caliente + seco = bilis amarilla;

·         fría + húmedo = flema; y

·         frío + seco = bilis negra

Galeno era conocido por explicar todo a la luz de su teoría y por tener una explicación para todo.

También describió la diabetes como “diarrea de la orina” y señaló la relación normal entre la ingesta de líquido y el volumen de andurina.

Su creencia inquebrantable en su propia infalibilidad se manifestó en la complacencia y la reverencia por la autoridad.

Ese dogmatismo esencialmente trajo la innovación y el descubrimiento en la medicina europea a un punto muerto durante casi 14 siglos.

Cualquier cosa relacionada con la anatomía, la fisiología y la enfermedad simplemente se remitió a Galeno como la autoridad final de la que no podría haber ningún atractivo.

Después de esto, la medicina comenzó a tomar otros caminos hasta llegar a nuestros días que, como vemos, los laboratorios médicos sirven de apoyo ante un diagnóstico médico y por ello es relevante en dónde se realizan.

 

De esta forma se le da paso al avance médico que tanto Hipócrates como Galeno buscaron en su tiempo.

¿Han visto la película de Hitch? Aquella donde Will Smith pasó de ser un nerd universitario a convertirse en un experto con las mujeres y cobrar por ayudar a hombres a conseguir al amor de sus vidas. Siempre me gustó mucho ese filme porque me recordaba a mí, sólo que yo nunca cobré por ayudar a mi amigo a conquistar a alguna chica. Yo era muy tímido, serio, estudioso y me encantaban los cómics en mi vida estudiantil, lo que me hacía nerd ante los ojos de las chicas. No tenía mucha suerte con ellas, aunque le caía bien a la mayoría, pero todas me veían como un excelente amigo o como el chico que las ayudaría con las tareas y los exámenes. Así que después de graduarme de la Universidad decidí hacer algunos cambios en mi vida. Asistí a bares, fiestas y lugares donde se dieran movidas de conquista para estudiar lo que a las chicas les gustaba. Aprendí algo muy importante: observar. La vista te da muchas pistas para saber la jugada que tienes que hacer para conquistar a alguien. Con el tiempo me volví un experto, pues decidí poner en práctica todo lo que había aprendido. Cambié mi forma de vestir, de hablar y de comportarme. Mis gustos seguían siendo los mismo, pero no iba a decirle a las chicas que me gustaban los superhéroes, eso a menos que supiera que a ella también.

Muchas mujeres pasaron por mi vida, pero ninguna era la indicada para entregarle todo mi amor. Muchos de mis amigos notaron mi cambio y me preguntaban que cómo le hacía. Simplemente les contestaba que aprendí a observar y a jugar muy bien mis cartas. Me pedían que les diera un consejo para conquistar a esta o a aquella chica, por lo que en ocasiones los ayudaba, teniendo resultados sobresalientes. Un día, uno de mis mejores amigos, quien también era un nerd de primera como yo, me comentó que estaba desesperado por no conseguir a la mujer de sus sueños, quien ya lo había bateado en diversas ocasiones. Así que era hora de sacar al Hitch mexicano. Después de que pidió unas semanas de vacaciones de su empresa donde maneja un plotter de corte, lo llevé a comprar nuevas prendas, hicimos un cambio de look y comencé a aconsejarle sobre cómo debía comportarse. Mientras practicaba su nueva personalidad, decidimos asistir a lugares donde estaría su chica para observarla y descubrir lo que le gustaba.

Después de una larga observación de campo identificamos algunas áreas de oportunidad en las que debía trabajar mi amigo y unos puntos que podríamos atacar de la chica. Pasaron unas tres semanas hasta que le dije a mi amigo que hiciera su primera movida, siguió mis consejos al pie de la letra y la joven en cuestión aceptó salir con él. Una cita, dos citas, tres citas y una cuarta pasaron hasta que formalizaron una relación. Al final descubrieron que tenían muchas cosas en común, como la pasión por los cómics. Resulta que ella era una nerd de clóset. ¿Ahora entiendes mi punto? El chiste no es cambiar por completo, sólo el envase, pues en la actualidad es lo que vende, ya después muestras tu verdadero yo y descubrirás lo más oculto de las personas.

¿Has escuchado hablar del coworking space? Bueno, pues es un lugar donde se reúnen algunos profesionales de cierta rama, ya sea la comunicación, el diseño, marketing, entre otras, para desempeñar sus labores diarias, pues no cuentan con los recursos suficientes para tener su propio espacio en solitario en un edificio, una casa o donde sea que hayan buscado. Ahorrar esta cantidad de dinero, así como la de servicios básicos como internet, teléfono, una secretaria, etc., les permitirá invertir más fondos a su proyecto, pues en un coworking ya hay servicios incluidos. Pero además de poder relacionarse con otros profesionales de su rama y ahorrar dinero, existe una virtus que muy pocos explotan y otros ni siquiera le ponen atención, por lo que las desaprovechan: los talleres y las conferencias.

Me ha tocado ver que en algunos sitios donde se realiza el coworking, un trabajador de alguna de las pequeñas o medianas empresas decide dar un taller por x o y razón y la asistencia es muy baja. ¿Por qué no van? Así no sea algo específicamente de tu rama, debes tener la mente abierta a aprender nuevas cosas que sin duda te servirán para mejorar. Por ejemplo, cuando yo laboraba en uno de estos sitios, la jefa del área de diseño decidió dar un taller gratuito de manejo de Photoshop, por lo cual decidí asistir pese a que mi ramo es la comunicación y mi empresa era sobre radiodifusión por internet. El haber tomado este curso me permitió crear mis propios diseños y así combiné mi compañía con una nueva de publicidad, y al saber utilizar el programa ahorré en contratar más personal, aunque sólo fue por un tiempo, ya que la carga de trabaja incremento y tuve que solicitar refuerzos.

Incluso hay empresas, emprendedores o freelancers que invitan a alguno de sus amigos reconocidos para dar una conferencia sobre marketing digital, sobre Google o lo que sea, y no mucha gente asiste a menos que sea una personalidad del medio, lo cual está mal, pues al ser una plática exclusiva para lo que trabajan en el coworking tendrás la oportunidad de interactuar más con el invitado y resolver todas las dudas que te surjan, lo que no sucede cuando se hacen conferencias en sitios más amplios y con entrada libre. Como dije, nunca sabes lo que podrías hacer con el nuevo conocimiento, debes pensar que es una llave más para abrir nuevas oportunidades.

Si trabajas en un coworking space y nunca has visto talleres o conferencias, quizá sea hora de promoverlas, ya sea de forma gratuita o cobrando alguna remuneración para pagarle a la personalidad que decidas que vaya. Pero no siempre debes invertir, pues uno de los mismos trabajadores que domina su área puede dar una plática o enseñar a usar cierto producto, lo que también le dara renombre y reconocimiento a la persona y a tu start-up o a tu empresa, por lo que tendrás los reflectores encima para obtener mayores y mejores oportunidades. Espero te hayan servido estos consejos y espero los pongas en práctica.