Desaproveché dos oportunidades

Bien dicen que la vida te presenta una gran oportunidad en la vida y si la desaprovechas, ésta jamás volverá a cruzarse por tu camino. Pero yo fui la excepción que rompió la regla, pues después de dejar ir la primera y supuestamente la única, se me presentó una segunda, pero por cuestiones del destino, tuve que dejarla pasar. No me arrepiento, pero dudo que se me vuelva a presentar una tercera, aunque dicen que la tercera es la vencida. Habrá que ver cuál de los dos dichos es el verdadero.

Cuando trabajaba en una revista de investigación, yo era sólo un redactor, no era de los reporteros que salían a realizar entrevistas o a cubrir eventos, todo el tiempo me la pasaba en la redacción, sentado en mi lugar y escribiendo, lo cual me encantaba. Pero me acostumbré a estar ahí, en mi zona de confort. Cuando más relajado me encontraba, cumpliendo con mis obligaciones, uno de mis jefes me llamó y me dijo que había la oportunidad de ir a cubrir una conferencia en Estados Unidos, por lo que debía tramitar mi pasaporte y mi Visa. Conseguí el primero, pero comencé a pensar que quizá a la mera hora iría el reportero al que siempre mandan, así que dejé que el tiempo pasara. Incluso mi jefe me preguntó qué cómo iba el trámite, yo le decía que bien, lo cual era mentira, pues no había empezado a ver lo de la Visa.

Una semana antes del viaje me hablaron los directores y me preguntaron si estaba listo, volví a mentirles diciendo que tenía demasiado trabajo y que no me había dado tiempo de tramitar la Visa, sólo el pasaporte. Me dijeron que era imposible que me la dieran uno o dos días antes, así que mandarían a otro de mis compañeros que sí tiene sus papeles en orden. Esto me llenó de rabia y frustración, pues el miedo o la desidia me hicieron perderme de una gran oportunidad laboral y personal.

El tiempo pasó y nunca me perdoné el haber dejado ir dicha oportunidad, pero seguí esforzándome para crecer en mi trabajo. Me cambié a una editorial más grande y después de un par de años me dijeron que si me quería mudar a Estados Unidos, de inmediato dije que sí. Contacté ‘San Diego Real State’, una empresa encargada de buscarte una casa en California, donde iba a radicar. Pero ahora el destino no quiso que partiera.

Mi madre enfermó en esas fechas, mi padre trabajaba día y noche para solventar los gastos y tratar de cuidarla, mi hermano se había ido de intercambio a Canadá, por lo que no podía abandonarlos en este instante y rechacé la oferta de mudarme. Esta decisión no me dolió, ni me arrepentí de haberla tomado, pues siempre he puesto a mi familia por delante de todo, pues gracias a mis padres estoy donde estoy, así que espero que ahora estoy empatado 1-1 con la vida, llegue una tercera oportunidad en la que pueda aceptarla y seguir persiguiendo mis sueños.