La salida fácil

Dicen que es la decisión del cobarde, otros la califican como una acción muy valiente. El suicido es un tema que se ha debatido desde hace muchísimo tiempo y tiene una gran cantidad de personas a favor y otras en contra, pero la realidad es que sólo las personas que han vivido una situación así o por medio de alguien muy cercano, no deberían opinar, ya que desconocen lo que rodea a la verdad que la mayoría conoce por chismes y rumores. Bien dicen que para conocer la verdad no basta con escucharla a través de un solo medio.

Hoy quiero compartirles una historia que me tocó presenciar ya hace algunos años y que hoy volvió a mi memoria cuando la hermana de una amiga intentó cortarse las venas en su cuarto, por fortuna lograron darse cuenta a tiempo y la salvaron en el hospital. Tenía 15 años cuando comenzó el exceso de movimiento y llamadas telefónicas. Recuerdo que mi mamá me obligó a acompañarla a la casa de mi tía, que vivía unas cinco cuadras de nosotros. Le dije que no quería y pregunté el por qué me estaba obligando. “Podríamos necesitarte”, me lo dijo con lágrimas en los ojos y eso me preocupó.

Al llegar al lugar, mi tía estaba en la puerta, como esperándonos. No podíamos entrar a su hogar, estaba cerrado con seguro y no traía llaves, mi primo no respondía al timbre y al verme me dijo que quizá podría caber en la ventana del baño. Sí cupe y entré a abrir, mientras lo hacía le gritaba a mi primo por su nombre, nunca me respondió, cuando abrí la puerta, de inmediato corrieron al cuarto de mi primo, también cerrado con seguro y las llaves no estaban en el lugar de siempre. Mi mamá utilizó una tarjeta para forzar el seguro y al abrirse vi una escena que me aterrorizó. Mi primo se había cortado las venas y estaba desangrándose en su cama. Mi tía llamó a la ambulancia.

Ya en el hospital nos confirmaron que mi primo aún estaba con vida pero que necesitaba transfusión sanguínea, así que buscaron donantes. Mientras esto pasaba yo no podía creer que mi primo se hubiera hecho eso, tenía todo, le compraban todo, no podía quejarse de nada. Así que pensé que estaba loco o enfermo de la cabeza. Entre pláticas alcancé a escuchar que estaba teniendo problemas en la escuela, no era el de mejores calificaciones pero no le iba mal, pero en tiempos recientes empezó a reprobar algunas materias de la preparatoria. Aun así eso no era motivo para quitarse la vida. Quizá fue un cobarde por no afrontar las consecuencias de haber reprobado, pensé.

La realidad era muy distinta. Cuando despertó y recibió la curación de heridas necesaria, comenzó a ir a terapia, reveló que una niña de su salón con la cual había salido unos cuantos meses y con quien tuvo relaciones, le decía que estaba embarazada y que el hijo era suyo, pero él sabía que no, porque no concordaban los tiempos. Se había embarazado varios meses después de haber tenido relaciones por última vez. La chica lo amenazó con contarles a sus padres y a su hermano, lo que aterró a mi primo, pues el padre de la joven era policía y su hermano era uno de los malos de la cuadra, que hacía bullying y se rumoraba que vendía droga. Ya imagino el miedo que sintió y el cual lo orilló a intentar suicidarse.