Los Sistemas del Cuerpo

Todos mis días de la semana, es decir los días laborales, están compuestos siempre de la misma substancia rutinaria ya que la rutina me ayuda siempre a mantener mis días en un respectivo orden que encuadra en si mismo el resultado del mismo. Todos mis días comienzan dos horas antes de que comience a salir el sol que es a las 5 :00 AM. La razón por la cual me despierto en estas horas se debe a que de este modo me da tiempo de hacer aquello que ayuda a mi cerebro y a mi ser despertar en proceso.

Cuando digo en proceso, me refiero a que mi cuerpo no despierta en una ráfaga de sorpresa como tiende a suceder en las personas quienes se levantan con prisa, ya que los sistemas del cuerpo de estos tienen muy poco tiempo para entender que hay un cambio entre reposo y movimiento. Este cambio no solo se da a niveles físicos sino mentales también, lo que hace de la situación una mas compleja para todo lo que encapsula a nuestro ser  una situación que aunque funcione bien para algunos al instante, a futuro cambia el cuadro por completo.

Conozco a un gran número de individuos, tanto hombres como mujeres, quienes programan los sistemas de su alarma para lo más tarde posible, siempre y cuando de tiempo necesario para hacer las cosas básicas de la mañana y abordar su vehículo para irse a trabajar. Inclusive, conozco a muchas personas quienes desayunan en su automóvil, algo que en lo personal me resulta primitivo, poco práctico y un cambio brusco de multipolaridad para los sistemas que conforman al cuerpo humano como tal, además de ser una excelente forma de incrementar las posibilidades de un accidente vial.

No debemos olvidar el hecho que aunque seamos seres vivos, nuestros sistemas que nos conforman funcionan del mismo modo que una maquina ya que, aunque se nos olvide,  las maquinas son en muchos aspectos imagen y semejanza de nosotros mismos, sobre todo los aparatos más modernos como es el caso de los aparatos digitales. Cualquier persona que esté en contacto mínimo, moderado, o extenso con las maquinas entenderá que los cambios repentinos no son exactamente lo optimo para la duración de las mismas y su buen funcionamiento prolongado en margen.

Todos aquellos  quienes conducimos un automóvil con frecuencia  sabemos que nunca hay que emprender a grandes velocidades segundos tras haber encendido la maquina del coche ya que eso puede ser una causa que puede des configurar el motor lo que naturalmente resulta complicado. Lo mismo sucede con el cuerpo humano, una máquina que no se debe de tratar como un órgano inmortal sino como algo que puede sufrir consecuencias mas graves que las mismas maquinas. Sin embargo cuando se da tiempo de arrancar los sistemas, a la larga se verán los resultados de la misma manera que sucederá a los que hacen lo contrario.

Esta cuestión rutinaria – que aprendí de un doctor en unos hoteles en Acapulco– me ha hecho la vida mucho más fácil.