Técnicas que parecen absurdas pero que nos enseñan inglés

Comencé a aprender inglés básico desde que cursaba el kínder y en la primaria, donde me enseñaron con técnicas que viéndolas en retrospectiva eran realmente absurdas; sin embargo, fueron muy útiles para forjar las bases del idioma en mi cabeza, ya que el cerebro de los más pequeños suele ser como una esponja que absorbe todo y lo va almacenando en cada uno de los cajones de nuestra mente. Quizá ustedes también aprendieron de la misma forma que yo y creyeron que era algo que no les serviría de nada, pero cuál es la sorpresa que ahora eres todo un bilingüe o políglota, dependiendo cuántos idiomas hayas decidido aprender.

¿Quién no recuerda las canciones que nos hacían repetir una y otra y otra vez en el salón de clases? Como la de pollito chicken, gallina hen, lápiz pencil y pluma pen; o la de one Little, tow Little three Little indiand. Pues aunque creas que sólo era una de las formas en que las mastras perdían el tiempo y de paso nos lo hacían perder a nosotros, pues déjame decirte que esas canciones nos permitieron aprender muchas palabras que desconocíamos, incluso ahora las usamos como forma de aprendizaje. Por ejemplo, cuando un niño de la familia, sea tu hijo, sobrino o primo te pregunta cómo se dice lápiz, le podrías recordar la canción y comienzan a cantarla ambos. Incluso me ha tocado ver cuando un adulto o joven no recuerdan cómo se dice alguna palabra que viene en la canción, comienzan a cantarla o tararearla para que la palabra les llegue a la mente. Es muy gracioso, pero es una prueba irrefutable de la importancia que tuvieran estas canciones en nuestro aprendizaje del idioma inglés.

Otro método que utilizaron conmigo durante los primeros nueve años de mi vida estudiantil fue la repetición de palabras. Era un martirio para mí, pues de lunes a viernes me dejaban de tarea repetir cinco, diez o quince veces cierta cantidad de palabras de un vocabulario que me daban. A veces tenía que escribir la palabra en inglés y su significado en español diez veces y después las 24 palabras restantes, en otras ocasiones nos dejaban repetir 50 o hasta 100 vocablos. Yo le pedía ayuda a mi mamá, quien rara vez que compadecía de mí y me ayudaba, pero generalmente yo era el que sufría y mi mano quedaba muerta, ya no podía sentirla. Cuando no hacíamos las repeticiones completas o cachaban a alguien a quien le hubieran ayudado, les hacían repetir todo 50 veces, eso era lo peor que te podía pasar. Pero al final resultó una buen técnica, tediosa pero efectiva. Pues ver constantemente las palabras obliga a tu cerebro a recordarlas, tanto su forma de escribirse como su significado. Esto se complementaba con exámenes cada lunes o viernes, la profesora nos dictaba las palabras y teníamos que escribirlas y poner su significado a un costado; otras veces nos dictaba el significado y sólo debíamos poner la palabra en inglés.

Hay veces en las que creemos que no nos están enseñando con la mejor técnica, pero la realidad es que todas funcionan, así que hay que verle el lado amable, aunque cuando eres joven es muy difícil hacer esto.